17 may. 2011

Ex presidiario mató a dos niños y a un sexagenario

Eveling López lloraba desesperada en el barrio Santa Cruz del Este de Baruta, mientras contemplaba la casa donde fueron asesinados dos de sus cinco hijos y su suegro. El homicida, un hombre que había estado preso con su ex esposo y vivía en una habitación alquilada, está en fuga.
El triple homicidio fue perpetrado la mañana del domingo en una vivienda, situada en una vereda de la calle El Rosario con callejón Los Mangos del barrio Santa Cruz del Este. 

Dos de las víctimas fueron ultimadas a machetazos y sus cuerpos depositados en pipotes de agua, mientras que una niña fue estrangulada.



Allí vivían Luis Alberto Morales (66), y su hijo, Antonio José Morales. Recientemente, los hijos de éste, una niña de 11 años y un adolescente de 13 años, se residenciaron en la casa, al igual que el presunto autor material del hecho, Darwin Márquez Bonilla. 

El sujeto estuvo preso por el delito de homicidio, y conoció al papá de los niños cumpliendo condena en El Rodeo II, informó Freddy Rodríguez Rico, director de la Polibaruta. 

Hace dos meses, Márquez Bonilla le alquiló una habitación al señor Luis Alberto. Debía cancelar BsF 200 mensualmente pero, según un vecino, ya debía BsF 400, lo que provocó que le reclamaran.Versiones indican que hace pocos días Luis Alberto le dio un ultimátum, lo que enfureció al ex presidiario, quien en venganza perpetró el crimen, aprovechando que en una casa aledaña escuchaban música a un volumen elevado, lo que impidió que los gritos alertaran a los vecinos, quienes comentaron que trabajaba en un restaurante de El Hatillo.

A las 12:30 pm del domingo el delincuente fue visto recién bañado y con un bolso saliendo de la zona. A esa hora, el papá de los niños, Antonio José Morales, llegó a la casa de su hermana Yailú Lira, en La Rinconada. Había trabajado toda la noche en una miniteca en Las Adjuntas, y a esa hora se reuniría con su hija donde su hermana. En varias ocasiones llamó infructuosamente a la casa de su padre y al celular del inquilino, preocupado porque la niña no llegaba. A los vecinos les extrañó que el sexagenario no vendió cigarros ese día.

A las 10 pm llegó a su casa. Halló sobre la cama a su hija semi desnuda y estrangulada. La niña estudiaba en el colegio Santa Cruz del Este. "Era la alegría del callejón", recordó Grecia Mijares. En el segundo piso fueron localizados los otros cuerpos. Estaban degollados, y presentaban heridas de machete. Los cadáveres yacían en pipotes de agua.